EL ESPACIO Y LA ARQUITECTURA DE INTERIORES

Belleza y Funcionalidad….una armonía capaz de despertar sensaciones en las personas.

Por:  Arq. Rosa María Cárdenas de Benítez.

El elemento que diferencia a la Arquitectura de las demás artes es el espacio, el cual a su vez sintetiza todos los elementos que lo componen: materiales, formales y de composición. La labor del arquitecto al diseñar un espacio, tiene como finalidad generar la atmosfera adecuada de acuerdo a la actividad que se va a realizar en él, y más allá de ello, lograr despertar sensaciones y emociones en el usuario. El subconsciente cuando percibe un ambiente positivo provoca en el ser humano estadios de confort, de alegría, de seguridad y de tranquilidad.

¡Qué profundos y subjetivos son estos conceptos en términos de diseñar y habitar un espacio! ¿Cómo lograr que nuestros proyectos generen una reacción positiva, e incluso, generen emociones en las personas?  

El espacio arquitectónico si bien no es tangible, si lo son los elementos que lo conforman. El arquitecto debe de ser capaz de lograr una armonía entre belleza y funcionalidad a través del adecuado manejo del espacio, de las proporciones, las texturas y los materiales.

Para que un proyecto cumpla con estos propósitos debe primeramente superar el reto de sus requerimientos funcionales, considerando las limitantes y condicionantes del sitio. Se analizan las proporciones del lugar, la cantidad de mobiliario, la orientación, la iluminación, las circulaciones y mediante la combinación de formas, colores, texturas y materiales se define el carácter del lugar, de tal manera que cumpla con las expectativas para lo que fue diseñado y sus ocupantes desarrollen sus actividades en un ambiente amable y confortable.

 Nuestro cerebro percibe el espacio a través de contrastes, es decir, percibe las diferencias en tamaños, colores, texturas, saturación de luz, etc. La respuesta va surgiendo mediante la síntesis de estos elementos. Por lo anterior, es indispensable trabajar con el cliente desde el análisis hasta la conceptualización del proyecto, transmitiendo nuestra idea creativa. Se estudia cada detalle y se exploran diferentes posibilidades.

Debemos asegurarnos de que los receptores de nuestros proyectos se integren al mismo con sensaciones positivas, que sin necesariamente racionalizarlas, transmitan al ocupar el espacio diseñado emociones que los hagan sentir confortables. Para ello, es importante para el arquitecto, desarrollar una sensibilidad hacia las proporciones, los colores, la luz, los materiales, las texturas y el efecto de su interacción sobre las personas, el confort y la percepción de un lugar.

Un proyecto arquitectónico es exitoso, cuando no solamente se satisfacen necesidades o gustos individuales, sino cuando se logra transmitir universalmente su carácter  mediante  la aportación funcional y artística de su autor.

Los arquitectos debemos de sentirnos orgullosos por  la oportunidad que tenemos de convertir un concepto abstracto en realidades cotidianas y de tal forma influir en el quehacer y en el sentir del ser humano.

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